En un post anterior comenté que la meditación es un ejercicio individual y que no se puede hablar de la superioridad de un tipo de meditación sobre otra. Así mismo, considero que la meditación no es un ejercicio que nos aísla del entorno y nos lleva sólo hacia dentro. En realidad, meditar implica reconocer tanto el interior como el exterior y observar cómo se transforman ambos a cada instante. Nos permite ver nuestros impulsos y pensamientos, pero también lo que está aconteciendo a nuestro alrededor, a través de la atención y la observación.

En general, la meditación en un primer sentido es la atención plena hacia un objeto, percibido a través de los sentidos. El objeto puede ser nuestra respiración, las sensaciones en el cuerpo, los sonidos. Pero también, con la meditación, se puede observar lo que surge y lo que cesa, o dicho de otra manera, se puede percibir la impermanencia. Es decir, estas dos vertientes de la meditación se complementan.

Ya volveremos a este punto posteriormente. Hoy me quiero enfocar en las herramientas para iniciar la práctica de la meditación. Ante todo, un aviso: Una vez que empieces a meditar con regularidad, te vas a dar cuenta de que puedes hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar: en una clase de Yoga, mientras estás ejercitándote, o en actividades diarias; como sería comer, conducir un auto, caminar, lavar los platos. Sin embargo, si apenas te estás introduciendo a esta disciplina, lo más aconsejable es crear un entorno lo más ideal posible para meditar, con elementos que tengas a la mano. Por ejemplo, podrías colocar un altar que refiera a tus creencias o que te conecte con lo que consideras más esencial en ti, prender una vela o incienso, o rociar la habitación o espacio con alguna fragancia de sándalo.

A continuación enumero algunos básicos que te propongo tomar en cuenta cuando medites:

1)  Busca un lugar tranquilo para meditar. Es preferible que no estorbes o estés en el paso y que cuentes con cierta privacidad. Si se trata de una habitación de tu casa, indícales a tus familiares que vas a estar meditando por un lapso de tiempo y que no deseas ser molestado.
2)   Medita sentado. Existen meditaciones caminando o en movimiento, o meditaciones recostado en el piso, como es el caso del escaneo del cuerpo. Sin embargo, cuando se inicia el entrenamiento de meditación, es recomendable empezar sentado, mientras aprendes a calmar la mente. Posiblemente, esto te cause al principio un poco de ansiedad, lo que indica que tu vida tiene demasiados estímulos, pero conforme avances en tu práctica esta situación va a ir cediendo. La opción de recostarte puede relajarte bastante, sobre todo si no lo haces con regularidad o tienes tendencia a la preocupación, insomnio o al estrés. Entonces el cuerpo sentirá que por fin puede descansar y es muy posible que te quedes dormido. No es broma. Este es el mecanismo del sistema nervioso autónomo parasimpático cuando se eliminan los estresoresde la vida cotidiana. Tal vez, después de todo, no sea mala idea que, de repente, te concentres en tu respiración para permitir que el cuerpo se suelte y puedas dormir; pero si tu propósito es meditar para lograr foco y concentración, mejor opta por hacerlo sentado mientras logras disciplinar al cuerpo y a la mente.


Fuente: http://sistemasanaciontinerfe.blogspot.mx/2012/10/meditaciones-de-sanacion-introduccion-y.html

3) Siéntate en una postura cómoda y con la espalda erguida. Tal vez hayas visto fotografías de personas que meditan en flor de loto o Padmasana y quieras imitar esa postura. Si no tienes todavía suficiente flexibilidad en las ingles y cadera, olvídalo. Lo único que vas a lograr es odiar la meditación. En mi caso, cuando medito sentada en el suelo prefiero hacerlo en Siddhasana con un bolster o zafu debajo de mis isquiones. Pero puede que tampoco ésta sea una opción para ti. Lo importante es que explores lo que mejor se te acomode. Te invito a que busques tu postura a partir de dos opciones sencillas:

a)     Siéntate en el piso sobre un almohadón con las piernas cruzadas. No tiene que ser algo muy rebuscado, puede ser un cojín cómodo y lo suficientemente alto que tengas en tu sala. Es importante que las rodillas se localicen por debajo de la cadera. Si no lo están, pon más altura; por ejemplo otro cojín. Con ello evitarás jorobarte en el momento de meditar y que se colapse tu cuerpo, lo que puede ser muy incómodo para tu cuello y espalda y muy molesto para mantener la concentración.

Beneficios de la meditacion trscendental
Fuente:comomeditarencasa.blogspot.com
b)    Siéntate sobre una silla. En caso de que tus pies no toquen el piso, pon una cobija o un cojín para apoyarlos: Es importante sentir el arraigo en la tierra. No encojas los hombros, ni cuelgues la cabeza. Trata de que las orejas estén en línea con los hombros y, de preferencia, no recargues directamente la espalda en el respaldo (esto evitará la tendencia a dejar caer los hombros hacia adelante). Puedes optar por poner un almohadón o bolster detrás de tu espalda, que te ayudará a mantenerte erguido mientras meditas.

Lo Importante en La Meditación es Mantener La Espalada Recta.
Fuente: yogaparaprincipiantesonline.com 

En cualquiera de las dos opciones anteriores, tus manos pueden descansar en el regazo con las palmas viendo hacia arriba. Si sientes que los brazos se cuelgan mucho, pon una manta sobre tus piernas y apoyar allí los dorsos de la mano.

Créeme, no estoy exagerando al sugerirte que inviertas en comodidad a la hora de meditar. Como se trata de un ejercicio de atención, si sientes una pequeña molestia en el cuerpo antes de tu práctica, una vez que estés en ella, esa incomodidad aumentará de manera exponencial. Así que, mejor acomódate bien desde el principio; toma unos minutos para moverte un poco antes de comenzar y encuentra la postura que mejor te venga. Piensa que vas a estar sentado allí un buen rato.

4)  No te cubras demasiado. Meditar es toda una disciplina y el esfuerzo implica quema de calorías. Después de un rato de meditar, vas a sentir como aumenta la temperatura del cuerpo; así que si estás arropado con un sweater grueso, bufanda y hasta un chal, en algún momento te vas a irritar y vas a querer botarlos.
5)  Inicia meditando entre cinco o diez minutos.Ponerte un rango de tiempo de meditación muy alto (más de media hora) puede ser muy pesado en un principio, lo cual, a la larga, podría desmotivar tu práctica, pues implicaría un sacrificio más que un gozo. Recuerda que a veces más no resulta ser mejor.
Después de haber dicho todo lo anterior, puede que te estés haciendo la siguiente pregunta: ¿Distraerme implica que he dejado de meditar? Éste es todo un tema que abordaré en subsiguientes entradas, pero lo que te puedo decir en este momento es que los distractores aparecerán siempre en tu meditación y que éstos son un componente interesante de la misma. De hecho, ¿cómo podríamos observar nuestros pensamientos, uno de los tantos objetos de atención en la meditación, si no observamos también cuando la mente se desvía hacia sus soliloquios? 

Permíteme decirte, amigo lector: la distracción es un camino para ir más profundo en tu meditación.


¿Meditas habitualmente o estás intentando empezar a meditar? Déjanos un comentario y cuéntanos tu experiencia, cuál es tu posición preferida para hacerlo o si lo prefieres haznos llegar tus dudas o consultas. Y si te ha gustado el post también puedes compartirlo desde la barra de iconos inferior. ¡Hasta pronto!
Gladys_GladysMeditación & Mindfulnessatención plena,isquiones,meditación caminando,meditación recostado,meditación sentado,padmasana,Siddhasana,zafuEn un post anterior comenté que la meditación es un ejercicio individual y que no se puede hablar de la superioridad de un tipo de meditación sobre otra. Así mismo, considero que la meditación no es un ejercicio que nos aísla del entorno y nos lleva sólo hacia dentro. En...Para ser feliz y vivir mejor a través del yoga