¿Qué es Hot yoga?- pregunté ingenuamente a la recepcionista de un estudio de yoga después de echar un ojo al horario semanal.
-Es una sesión de yoga de 90 minutos que se practica en una sala calentada a 40º y con una humedad entre un 40-60%. Se realizan dos ejercicios de respiración y una serie de 26 asanas.- dijo ella y se quedó tan pancha mientras yo procesaba la información en mi cabecita.

-¡Tienes que probarlo!- te dirá el que se considera amigo tuyo relamiéndose verte desplomar al suelo.
Lo que no me dijo es que se llamaba Hot yoga por no llamarlo por el nombre de su creador, Bikram Choudhury, ya que es una marca registrada por él,y cosas de la vida, actualmente demandado por acoso sexual.

Lo de ingenuamente es porque estando el estudio en Tailandia no me imaginaba que pudiera haber un yoga más “caliente” que el estar practicando en una sala en la que naturalmente  la temperatura media es 35º y 60% de humedad, pero como creo que para opinar al menos debes primero probar, me apunté a la siguiente clase.

Cualquiera que haya estado en una sauna puede imaginarse mi primera sensación al entrar en la clase. Tengo la tensión baja así que no terminé la serie y, a pesar de que el instructor me aviso de lo contrario, me salí de clase. Fuera la recepcionista me dedico una indescifrable sonrisa, muy tailandesa, entre condescendiente y maliciosa. Me ofreció a beber un té que me supo a manjar de dioses. 

Sin embargo, como errar es humano y, además, soy una cabezona, lo volví a intentar. Esta vez llegué hasta el final pero mi compañera de esterilla tuvo peor suerte. Fue ella la que abandonó la sala. Cuando terminamos la clase, la pobrecilla estaba fuera con un instructor respirando en una bolsa de papel porque hiperventilaba. -¡My God, – pensé,- esto es peor que un deporte de riesgo! –

La verdad es que no acabó enganchándome aunque en el resto del mundo, especialmente en USA, arrasa. Echaba de menos las inversiones, a Adho Mukha, a las asanas para abrir las caderas y el mantener más tiempo algunas posturas. Me aburría terriblemente el repetir la misma secuencia una y otra vez y añoraba mi Anuloma Viloma. 

Entonces, ¿cúales son las ventajas de practicarlo?

1.Aumentas tu flexibilidad, tu fuerza, tu capacidad pulmonar y mejoras la circulación sanguínea, según dice su fundador, Bikram Choudhury,. Asegura que este estilo aumenta la salud mental y física porque te empuja a romper tus límites sesión a sesión. Supongo que todos estamos de acuerdo en que poner algo de desafío en nuestras vidas está bien pero hay muchas voces que condenan esta práctica porque te empuja a romper tus límites más allá de un esfuerzo beneficioso. Lo cual contradice el principio yógicos de Ahimsa y el del propio sentido común.

2. El sudor.


Sudar es sexy. Sólo tienes que echar un ojo a la foto. Fuera desodorantes,perfumes, maquillaje. Eres tú sin ningún tipo de accesorio y si adoras tu cuerpo después de una buena sudada estarás más cerca de aceptarte tal como eres.







3. La repetición.

-“Practice is perfection“- dicen los anglosajones. La repetición continua de las 26 asanas te da una sensación de progreso y continuidad. Desarrolla tu ego a medida que ves que consigues perfeccionarla. Sin embargo, también aprendes que nunca te encuentras igual así que lo que conseguiste fácilmente el día anterior puede que se te resista hoy. Eso hace que, si tienes dos dedos de frente, desarrolles una sensación de humildad y de respeto hacia tu cuerpo.

Lo que nunca esperas cuando empiezas a practicar es que tu salud corra un riesgo. 

Peligros a los que te enfrentas:

1. Es adictivo.

Por ello tiene tantos seguidores. Igual de difícil que es comenzar, igual de difícil es de racionar tu práctica. Una vez que te enganchas pasarás gran parte de tu tiempo libre en el estudio sudando. ¡Incluso llegará un momento en que si no vas empezarás a estar de morros y te imaginarás que tu espalda empieza a encorvarse! Lo que al principio era un hábito se convierte en una adicción.

2. ¿Dónde está la parte espiritual?

Cualquier práctica de yoga tiene como objetivo el dejar ir los pensamientos negativos, el limpiarte desde dentro. El Hot Yoga conecta este proceso con el hecho de sudar. A veces no es tan fácil el soltar los pensamientos negativos, las malas palabras, las frustraciones a través de la práctica pero si lo asocias a la tonelada de gotas de sudor te ayuda a visualizar ese proceso. Está claro que al practicarlo mejora tu concentración y moldeas tu cuerpo, el que llegues a tocar tu lado espiritual es más confuso. De hecho, uno de los aspectos más controvertidos es que se organicen competiciones a nivel mundial. ¿Es que ahora el yoga va a ser olímpico ? ¿No se supone que lo que pretende es todo lo contrario, eliminar el elemento competitivo de nuestro pan de cada día?

La Parca está fantástica desde que hace Hot Yoga

3. El mito de perder peso

No sé peso pero lo que si pierdes es agua por un tubo. El riesgo es que sufras deshidratación y sobre calentamiento. Como las clases son de 90 minutos, la probabilidad de que ocurra esto es muy alta. Beber agua, lo que muchos profesores no recomiendan durante la sesión, no ayuda porque al sudar no sólo pierdes agua sino también sales como potasio o sodio lo que llevado al extremo te puede provocar una hiponatremia, Es decir, que te quedes seco porque te dé un ataque al corazón.

4. La tiranía del espejo.

Al principio, mirarse al espejo es vanidoso, -¿Qué tal me quedan estas mallas?.¿No estoy mal para mi edad, verdad?- las eternas preguntas. De hecho, los estudios de Hot Yoga atraen a un perfil determinado de clientes: mediana edad, profesionales liberales centrados en el culto al cuerpo. El vestuario parece más el de la pasarela Cibeles que el de un estudio de yoga. En cambio, tengo que decir a favor, que el espejo también tiene un efecto positivo. Cuando no te ves tú sino la asana y te ayuda a saber si está bien o mal hecha. Si, ya sé que los puristas dicen que debes sentirlo pero, seamos sinceros, al principio es ya bastante duro el tener que seguir la clase, respirar y saber donde #%& está mula bandha, para además saber si tienes la espalda recta o estás llevando los hombros a las orejas. Aquí el espejo ayuda, otra cosa es cómo lo utilices tú.

5. El riesgo de creer que eres más flexible.

El calor te ayuda a llegar a estirar más pero ese sobre estiramiento puede provocar rotura de fibras. Cuando un músculo se estira más de un 20-25% que en la posición de reposo este se puede dañar. Las torsiones que se realizan en la serie de 26 posturas, especialmente en el héroe y en el camello, son muy duras con las lumbares, las ingles, rodillas y tobillos. Tampoco la postura 12, agárrate el dedo gordo del pie estando de pie y bésate la rodilla no es lo que se dice suave y puede dañarte el cartílago de la rodilla y romperte los ligamentos cruzados.

¿Qué pecado habré cometido para verme en este brete?


Practicar yoga hace que mejores tu flexibilidad naturalmente porque el calor proviene de tu propio cuerpo, no es creado artificialmente como en Hot Yoga, por lo que cuando estiras, sólo llegas hasta donde tu cuerpo te permite. ¡Si quieres sudar como en una sauna, apúntate a Ashtanga!

Te puedes estar preguntando cómo es que el Hot Yoga, sabiendo la gente de los posibles daños físicos, sigue siendo una de los tipos de yoga que más crecen. ¿Estamos locos? Supongo que todo viene de la falsa concepción de que si duele, hazlo más hasta que no duela, la letra con sangre entra y demás monsergas… todas esas estupideces que he oído decir hasta a algún instructor. Cualquier médico te recomendará evitar posturas en las que tengas dolor, pero hay una pequeño sadomasoquista en cada ser humano que te dice todo lo contrario.

¿Entonces para quién es el Hot Yoga?

Es perfecto para aquellos que son competitivos, rígidos como un tronco, les encanta el calor y la sensación de estar en un Boot Camp. Después de varias practicas podrás llegar a tocarte los dedos de los pies por primera vez en tu vida, y hasta agarrarte las manos por detrás de la espalda. Perderás peso/agua y tu piel brillará como si vinieras de otro planeta. Incluso aunque nunca hayas cuidado de tu alimentación empezarás a beber agua a garrafas y hasta a comer soja. En todos los aspectos empezarás a ser más saludable.

Quizás muchos digan que no es yoga pero es un buen comienzo, ¿no crees Teniendo todo esto en cuenta, tú decides, tú marcas tus metas y no olvides llevar a clase tu toalla. Cuéntame qué tal te ha ido y si te gusta este post comparte.

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