Comer es una expresión más de lo que conocemos como yoga. Lamentablemente, demasiados yogis en occidente obvian este hecho y en consecuencia se pierden el disfrutar al completo de todos sus beneficios. La verdad es que lo que se entiende como “hacer yoga”, la parte física, no es más que el primer paso en ese viaje para conectarte con tu esencia divina y la comida te ayuda a acercarte un poco más.

Comer para un yogu: dieta mediterránea

¿Cómo es comer para un yogi?

  1. Simple. Cocinada y manipulada lo menos posible para que mantenga todos sus nutrientes. Además ahorrarás tiempo y la digerirás mejor.
  2. Básicamente vegetariana. Los alimentos esenciales son frutas, verduras, cereales, legumbres y lácteos. Siendo mediterránea es algo que he mamado desde pequeña.
  3. Libre de haber causado sufrimiento a cualquier ser vivo. De esa manera, esos alimentos nutren el cuerpo, limpian la mente y satisfacen tu alma. Con lo anterior no quiero decir que te hagas vegano, sólo que consideres que puede ser una opción en un futuro.
  4. Fresca y cultivada de la manera más natural posible. En la comida se ve el impacto de cómo ha sido cultivada, manipulada, envasada, transportada, cocinada y servida. Cada persona interactúa con la comida y por lo tanto también en su cualidad energética lo cual también afecta a tu salud física, mental y espiritual. Esto lleva a preguntarme:

¿Qué significa comer para un yogi?

“Edo, ergo sum”, “Como, luego soy”, dictaminaba Miguel de Unamuno. El yoga te ayuda a conectar con la idea de que la comida nutre tu cuerpo, mente y alma. Esta es una creencia que en la mayoría de los programas nutricionales no se sigue y por ello fracasan.

 

La comida como medicina

Comer para un yogi es como una medicina. La medicina no es lo que ponemos en nuestro cuerpo cuando enfermamos. Debemos seleccionar cuidadosamente lo que ponemos en nuestro cuerpo para que nos traiga el equilibrio que cada uno necesita.

Comer para un yogi: superman haciendo yoga
¿No te has dado cuenta que Superman no pilla ni un resfriado?

En Ayurveda hay una alimentación especial para cada dosha. Significa que lo que es bueno para ti no tiene porque ser bueno para tu vecino.

Debemos alimentarnos para estar fuertes. Cuando el cuerpo está en equilibrio, fuerte, cuando elimina toxinas, cuando tiene un ambiente positivo, activa su capacidad natural de sanación. La enfermedad se manifiesta porque hay un bloqueo en nuestros cuerpos sutiles (nadis, chakras, mente, emociones), o porque no se han eliminado toxinas adecuadamente.

La comida para alcanzar la iluminación

Comer para un yogi: meditando en Parvat Asana
“Ground control to Major Tom” Mi humilde homenaje a David Bowie. Créditos: Getty

La comunicación empieza por la boca pero también la espiritualidad.

La dieta que forma parte de la tradición yóguica facilita la calma interior y promueve un intelecto agudo. La llamamos una alimentación sátvica. La forma de vida de los yoguis buscan siempre el equilibrio, que es satvas. Existen tres tipos de energías en el universo: rajas (movimiento, estimulación), satvas (pureza, equilibrio), y tamas (inercia). Así, buscamos siempre alimentos sátvicos que nos den energía, que nos nutran, pero que faciliten la calma y la claridad mental.

Al abrazar un determinado tipo de dieta se abraza un camino de limpieza espiritual que te acerca a tu forma más divina.

La comida como afecto

Fíjate en la relación madre e hijo. Cuando una madre amamanta a su hijo, aparte de eliminar el hambre, crea un vínculo de protección y afecto con el bebé.

Comer para un yogi: madre dando de mamar a un bebé
Lo más bello es lo más sencillo

¿Y las reuniones sociales? Una gran parte de ellas se desarrollan alrededor de la  comida. En todas las culturas existen tradiciones alrededor de la comida, desde el Thanksgiving, la cena de Nochebuena, la Eucaristia, la ceremonia de la setas de los shamanes. En todas hay una necesidad de agradar al prójimo. Un gesto de generosidad puro.

 

Comer para un yogi: familia rezando antes de comer
Familia dando gracias por los alimentos que van a compartir

El alimento ingerido entraña un valor añadido que está determinado por las circunstancias personales y sociales en que se come y, en consecuencia, también por las experiencias anteriores en situaciones semejantes. Por ello decimos eso de “contigo pan y cebolla” ya que incluso la vianda más exquisita en mala compañía puede resultar el veneno más letal.

En resumen, somos lo que comemos. El yoga te hará preferir unos alimentos a otros. A medida que crezca tu práctica tus gustos cambiarán. Así de sencillo: si haces yoga, acabarás comiendo como un yogi y te harás yogi.

¿Cúal ha sido tu experiencia? ¿Cambiaste de dieta después de iniciarte en el yoga o fue al revés: tu dieta te llevo a practicar yoga? ¿Tienes algún alimento preferido que te tomes después de tu sesión de meditación y que te haga brillar? Ya sabes, si te ha gustado el post, compártelo.

https://i0.wp.com/www.elblogdeyoga.com/wp-content/uploads/2016/01/o-YOGA-AND-FOOD-570.jpg?fit=570%2C427https://i0.wp.com/www.elblogdeyoga.com/wp-content/uploads/2016/01/o-YOGA-AND-FOOD-570.jpg?resize=150%2C150Paloma GuillénYogaalimentación sátvica,Ayurveda,comida yóguica,iluminaciónComer es una expresión más de lo que conocemos como yoga. Lamentablemente, demasiados yogis en occidente obvian este hecho y en consecuencia se pierden el disfrutar al completo de todos sus beneficios. La verdad es que lo que se entiende como 'hacer yoga', la parte física, no es más que...Para ser feliz y vivir mejor a través del yoga