Cuando me preguntan por mi profesión y digo que soy profesora de yoga suelo percibir perplejidad en la cara de mi interlocutor. Supongo que no cumplo el estereotipo de lo que se supone que debe ser un instructor de yoga. No me imaginan meditando durante horas, haciendo posturas imposibles, cantando el hare krishna o preparándome infusiones de hierbas. Pues sí: medito durante horas incluso mientras camino o en mis quehaceres diarios. Me invento modificaciones rarísimas de asanas. Muchos de mis alumnos sufren de patologías diversas y no pueden ni ponerse de rodillas ni cabeza abajo ni sobre las muñecas. Tarareo y silbo continuamente la música que me gusta aunque el hare krishna no está en mi hit parade. Y soy mucho de infusiones pero también de zumos, especialmente el de uva ya que, como dice la canción, nací en el Mediterráneo.

Sí, soy profesora de yoga. Me siento profesora de yoga. Vivo como profesora de yoga. Eso no significa que mi percepción del yoga haya cambiado con los años y que al ser occidental haya tenido que adaptar una disciplina que proviene de una cultura oriental tan distinta a la mediterránea, creada mayoritariamente por hombres y además diestros. ¿Existe un saludo al sol para zurdos? Como zurda sé lo que es sufrir la tiranía del mundo diestro.

¿Qué es Yoga? ¿Un pasatiempo para relajarse, un vía espiritual o un deporte de riesgo?

Pero ¿qué es Yoga? Para  mí es mucho más fácil decir qué no es. O mejor qué no es sólo. No es sólo una actividad física ni una técnica para reducir estrés o relajar, ni es sólo inspirar- espirar para controlar la respiración, ni es sólo una tradición milenaria de la India, ni es sólo una forma de ver el mundo. Es todo eso y mucho más. Todos estas facetas del yoga tienen un efecto sinérgico, o lo que es lo mismo, la unión de los factores crea algo más poderoso que la suma de los mismos. ¿Acaso no has notado que cuando practicas en una clase numerosa la energía es más potente? De hecho, si sólo me concentrara  en un aspecto para mí dejaría de ser Yoga. Sería tan contradictorio como  el instructor de buceo que fuma o bebe antes de una inmersión. La madre que no reserva la mejor parte de la pieza de carne a sus crías aunque sea también su favorita  o el vegetariano que maltrata a su mascota.

Recordemos que el yoga existe desde hace más de 5.000 años pero a Europa y USA llega en el siglo XX por lo que ha ido evolucionando adaptándose a la necesidades del mercado occidental. Con esto me refiero a los llamados yogas modernos como el yoga aéreo, yoga para mascotas, yoga acuático, yogalates…. Modalidades criticadas por muchos pero no por ello igual de válidas… ¿o no? Esto da pie a otro post. Como dicen los anglosajones “coming soon”

Adho Mukha o perro cabeza abajo. Aprendiendo de un pro.

Si imaginamos el yoga como un árbol este sería enorme. Tradicionalmente se entiende que de su tronco salen ocho ramas. Una de ellas es el Hatha Yoga (el yoga físico) mientras q las otras ramas se centran en otros aspectos: Yoga bhakti o de la devoción, el Yoga gurú o de entrega al maestro, el Yoga jnana que se centra en la sabiduría, el Yoga karma que busca la auto transcendencia, el Yoga raja clásico (el  sendero óctuple de Patanjali) y el Yoga tantra o de la continuidad. ¡Ojo! No confundir con la realización pura y dura del acto sexual. Eso es procrear o dar placer al body pero no tantrismo.

¿No puede ese gran árbol albergar estas nuevas modalidades?¿Acaso pensamos que el yoga no ha evolucionado desde su origen?

Eso sí, todas, todas las ramas del yoga persiguen un mismo objetivo: la iluminación. En pocas palabras: consiste en trascender tu ser y conectarte con ese ser superior del que formas parte. Unir tu parte divina con el todo. ¿Difícil de entender?  Alguno estará pensando que lo más cerca que ha estado de alcanzarlo ha sido bajo la influencia de alguna sustancia psicotrópica.

Ya sé que este es un objetivo muy ambicioso pero hay muchos peldaños intermedios. A menudo pienso que la mayoría de nosotros nos quedaremos en alguno de ellos. Primero aprendes a respirar, ello te lleva a relajar el sistema nervioso, eso hace que te sientas en paz, que te distancias de lo que percibes por los sentidos y quizá finalmente que te unas con tu parte sagrada que está ahí aunque muy camuflada por la acumulación de experiencias vitales.

El Hatha Yogacpersigue ese objetivo a través del cuerpo para alcanzar ese nivel de concentración, meditación y éxtasis. Por eso practicamos todos los días, para alcanzar esa meta. Este fue el camino que yo elegí pero, como he aclarado antes, hay otros caminos. De hecho a lo largo del camino de la vida tu visión del yoga se expandirá y seguramente pruebes otras vías.

Eso sí, si no te preparas nunca alcanzarás el objetivo. Sería como intentar escalar el Everest sin tener el equipo adecuado. Como decía el gran maestro Pattabhi Jois el yoga es 1% de teoría y 99% de práctica. Yo añado: practica sobre la esterilla o elige tu opción. Agarra tu camino, desenróllalo y ponte a practicar. Te acercarás un poco más a tu parte divina y además después te encontraras divin@.

Define tu yoga.

Paloma GuillénYogaHatha Yoga,iluminación,meditacion,Patanjali,Pattabhi Jois,relajación,respiracion,yoga tantraCuando me preguntan por mi profesión y digo que soy profesora de yoga suelo percibir perplejidad en la cara de mi interlocutor. Supongo que no cumplo el estereotipo de lo que se supone que debe ser un instructor de yoga. No me imaginan meditando durante horas, haciendo posturas imposibles,...Para ser feliz y vivir mejor a través del yoga